Seré calle.
Seré claustro, enojo tardío y moriré en el atardecer.
Por que la poesía no es nada, no será, no es,
y por eso Altazor tenía razón.
10 años después las señas se alargan,
me hago compacta, pierdo noción del miedo,
estoy en el miedo,
y la poesía me hunde cada ligeridad.
Entonces la boca dice sobradas,
las cosas que guardaron los años, y el
cuerpo, herramienta del otro amor,
no cruza ballas.
Pues 10 años después, el reloj apunta la misma
hora, y no parece girar, rodaja en pedazos,
el tiempo no le pertenece a la opción,
la poesía maldita nace cuando el tiempo se detiene.
En esa hora que dice tu nombre,
nació mi mano, que a falta de ejercer,
ya no puede detenerse.
Y ahora mi maldición es tan eterna como mi vida,
apenas 14 años, 4 olvidados, 10 escondidos
en la hora de siempre,
también tu recuerdo.
AEGD
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